viernes, diciembre 19, 2008

La calidad

Allá por el Cámbrico informático (creo que corría el año de 1995), llegaba el primer ordenador moderno a mi casa. Mi hermano tenía un Commodore 64 de toda la vida de Dios, pero con éste hasta se podían hacer los trabajos de clase. Traía el Windows 3.11 (sistema operativo que Microsoft ha dejado de vender recientemente) y la suite ofimática de Lotus (qué peleas de compatibilidad con el Lotus Amipro); era un 486 de Hewlett Packard a 50Mhz, 211 megas de ROM, 4 de RAM (qué peleas para conseguir hacer funcionar los juegos mediante los famosos, y extintos, disquetes de arranque) y costó una cifra que muchos jamás creerían... vamos, el Cámbrico.

Total, que los últimos años se los había pasado poco más que de máquina de escribir para mi madre y como opción de juegos cuando la morriña apretaba (juegos modernos, con sonido directo del speaker). Lo cierto es que le tengo mucho cariño, porque sólo falló cuando se le fundió la pila (pasó con toda la serie, fallo de fábrica) y en comparación con los clónicos que llegaron después se mostraba intratable en cuanto a fiabilidad. Pero cuando nos mudamos de casa perdió completamente el sitio. Entre viaje y viaje le perdí la pista hasta que un buen día me di cuenta que estaba en el caseto del jardín. Se había pasado allí al menos 3 meses, de invierno con la humedad comiéndoselo todo. Han pasado otros 2 inviernos y hoy, por fin, me he aventurado a arrancarlo.

Tras dar el susto en la primera arrancada por fallo en el disco, ahora mismo está arrancado aquí mismo a mi izquierda. Es un toro, pero sin cuernos.

Por cierto, si alguno tiene curiosidad por saber cómo era el Windows 3.11, puede intentar montarlo sobre Windows Vista.

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miércoles, septiembre 17, 2008

Una definición de normal

A veces para definir qué es una cosa, es mejor decir qué no lo es:
Es decir, tú le preguntas a un tipo "¿Sabes qué es un puntero y un algoritmo recursivo y programar en C?". Si responde Sí, entonces lo excluimos del concepto de "gente normal"
El maligno hablando de porqué Lenovo deja de vender ordenadores con Linux: Porque a la "gente normal" no le interesa.

Así de simple, así de triste (o no) y así de fácil.

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jueves, diciembre 20, 2007

Matar la innovación

Supongo que es apropiado en el día en que nuestro gobierno asesta una puñalada trapera al sector informático (recordadlo cuando vayáis a votar):
El número de personas realmente innovadoras es inversamente proporcional al número de corbatas presentes en una sala (Ramón Sangüesa, vía Microsiervos)
Los hombres grises no toleran la imaginación, es una pérdida de tiempo; y, sin imaginación, la innovación muere de inanición. Al igual que ocurría en Momo, ellos vendrán y te llenarán la cabeza de términos inservibles, pero rimbombantes, y promesas imposibles. Mi empresa, que se jacta de decir que en su día fue capaz de presentar una pequeña revolución en el sector, hoy es un gigante incapaz de moverse al ritmo de los tiempos. Pero todos con corbata, ¿eh?, que la imagen es fundamental.

Hoy un compañero se ha pasado un rato mosqueado cuando ha buscado la empresa en Google. Se ha encontrado con que en el 2º resultado salía una frase muy poco afortunada para nosotros. Y no entendía porqué salía. La frase era parte de un comentario en un post; había varios comentarios, la mayoría favorables a nuestro programa, pero lo que aparece en Google es que es una mierda. Y ahí me tenéis a mí, explicándole qué es eso del PageRank, cómo te posiciona, y la imposibilidad de echar abajo ese resultado... a menos que la empresa decida entrar en el siglo XXI. Que eso es publicidad de verdad (el sentir de nuestros usuarios) y no salir en los periódicos (que también). Empecé anoche a evangelizar con el tema, igual con esto alguien empieza a hacer caso al ritmo de los tiempos.

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